miércoles, 18 de julio de 2012

COMO SARDINAS EN LATA

En la anterior entrada nos preguntábamos, recordando cómo era la enseñanza primaria en el Jerez del Siglo de Oro, si había algo nuevo bajo el Sol. La pregunta no era inocente; veíamos nubarrones en el horizonte. Nos temíamos lo peor y nuestros temores no eran infundados. Se han confirmado. Hoy, más que nunca, vemos en el pasado el futuro de nuestra enseñanza.

Si bien creemos que es fundamental para el Buen Gobierno de la Nación la racionalización de los gastos de la administración pública, las medidas que se están llevando al BOE todas las semanas no son nada racionales. Al contrario, la "razón de la sinrazón (económica)" va camino de poner fin a los logros sociales que la Democracia ha conseguido en estos últimos treinta años. Nos explicamos con un sólo ejemplo.

Entre batería de ajustes ( mejor, de ajusticiamiento) presupuestario para el reducir el déficit o la deuda del estado está la de aumentar en un 20% la ratio de las aulas. Es decir, más alumnos para menos profesores, más horas lectivas y menos sueldo y puñados "gordos" de interinos a la calles. Una demencial medida de alguien que tiene una venda ante la realidad actual de nuestras aulas y que no nos puede sino recordarnos a lo que escribía el fraile ilustrado Martín Sarmiento hacia 1762 refiriéndose a las escuelas de Primeras Letras de la España del siglo XVIII: 

"que sean ciento o doscientos a todos los embanastan como sardinas en una sala y debajo de un sólo maestro".

Desde luego, Sarmiento no se felicitaba de las "grandes" capacidades tanto de las escuelas como de los maestros.

¿Este el futuro que nos ofrece este gobierno "humillado al Oro"?


"Al menos en este aula no se mueve ni un alfiler" (J. I. Wert)

Se continuará...